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REGLAS DE HIGIENE EN LAS MANIPULACION DE LOS ALIMENTOSS


LOS ALIMENTOS

Desde que un alimento es procesado en origen o está en estado natural, hasta que llega al consumidor, pasa por una serie de etapas en las cuales encontramos uno o más manipuladores.

La manipulación higiénica de los alimentos es un factor muy importante en la prevención de las toxiinfecciones de origen alimentario.

En el desarrollo de este proyecto, se podrá ver desde lo que significa ser manipulador de alimentos, hasta la conservación de los distintos tipos de alimentos, cómo realizar la manipulación higiénica, algunas enfermedades que pudieran ser de origen alimentario, el lavado y desinfección de utensilios, de pendencias y locales en dónde se preparan o sirven alimentos.

Una serie de conocimientos para el profesional, el ama de casa, el estudiante, el opositor, en fin, para todos los interesados en la correcta manipulación de alimentos.


Higiene personal del manipulador de alimentos.

Manipulador de alimentos es toda persona que por su actividad laboral se encuentra en contacto directo con los alimentos.

Desde su origen hasta la llegada al consumidor, el alimento pasa por una serie de etapas, llamada cadena alimentaria.

El origen, la transformación, el almacenamiento, el consumo, son los eslabones de esta cadena, en las cuales se encuentran uno o más manipuladores.

La mano del hombre interviene y el manipulador responsable procura que cuando un alimento llega a sus manos o sale, lo haga en perfectas condiciones higiénicas.

Existen dos clases de manipuladores, los de alto y bajo riesgo.

Los manipuladores de alto riesgo son aquéllos que mantienen contacto directo con los alimentos que no sufren un tratamiento posterior, antes de llegar al consumidor, también son aquéllas personas que intervienen en la elaboración de alimentos.

Los de bajo riesgo, mantienen contacto con el alimento que sufrirá un proceso de elaboración posterior antes de llegar al consumidor.

Ejemplos de manipulador de alimentos de alto riesgo son: los carniceros, panaderos, camareros, etc.

Los manipuladores representan un riesgo potencial de transmisión de gérmenes causantes de enfermedades en los consumidores.

Ser manipulador de alto riesgo no supone riesgo de enfermar, supone ser más responsable. La salud de los consumidores se encuentra en las manos de los manipuladores.

La higiene en la manipulación de alimentos.

Los hábitos higiénicos tienen por objeto evitar la contaminación y transmisión de gérmenes patógenos a los alimentos, basándose en:

Los hábitos de higiene personal.

Las acciones aplicadas al trabajo.

Los hábitos de higiene personal comportan:
- Baño o ducha antes de la jornada laboral.
- Limpieza e higiene de los cabellos.
- Cepillado de dientes como mínimo una vez después de las comidas.
- Uso de gorro en las zonas de manipulación o elaboración de alimentos.
- Cambio de ropa de trabajo.
- Ropa de trabajo exclusiva y limpia para el desarrollo del mismo.
- Uñas recortadas, limpias de esmalte y sin adornos.

Lavado de manos siempre que:
- Utilicemos el retrete o urinario.
- Manipulemos cajas o embalajes.
- Después de manipular carne cruda, pollos, pescado, etc.
- Manipulemos basuras, toquemos dinero.
- Antes o después de entrar en las zonas de manipulación de alimentos.


Existen una serie de hábitos no higiénicos que el manipulador debe de evitar:
- Tocar lo menos posible los alimentos utilizando en la manipulación pinzas cubiertos, etc.
- Tocarse cualquier parte del cuerpo.
- Secarse el sudor, meterse los dedos en la nariz o boca, siempre que se haga deberá lavarse las manos.
- Toser, hablar, estornudar por encima de los alimentos, fumar o mascar chicle.
- Probar la comida con los dedos o introducir cucharas sucias a esos efectos.

La responsabilidad del manipulador de alimentos en relación con la higiene comprende:
- Preocuparse por su estado de salud (portador enfermo)
- Conocer y aplicar los hábitos higiénicos.
- Colaborar con el mantenimiento de la limpieza y la higiene.

El manipulador de alimentos deber de ser un ejemplo para todos de limpieza y actitudes higiénicas.

¿Cómo conservar los alimentos?

Los alimentos se pueden clasificar en alimentos de corta, mediana y larga duración en función de su naturaleza o tratamiento.


Los de corta duración suelen conservarse fuera de la nevera 48 horas, como leche, pescados frescos, enlatados recién abiertos, etc.


Los de mediana duración pueden conservarse desde días hasta meses, patacas, hortalizas, semiconservas, etc.


Los de larga duración pueden durar años si se manipulan correctamente y se mantienen en un ambiente adecuado.


Desde el punto de vista higiénico la preparación de los alimentos supone:
- La utilización de alimentos en condiciones.
- Que se tengan las manos limpias
- Que los utensilios estén limpios
- Que se conocen y aplican las técnicas de higiene


La conservación de los alimentos preparados o no, está basada en:
- La destrucción de los gérmenes y sus toxinas(veneno que producen) por medio del calor(cocción, pasterización, esterilización)


La paralización del desarrollo de los gérmenes por:
- El frío: refrigeración(7ºC/5ºC) congelación (-18ºC) ultra congelación (-36ºC)
- Aditivos: salado, acidificación, etc.


Un alimento preparado se conserva:
- Si se consume frío o crudo: En nevera, quitando las porciones que se van a consumir, si no se consume todo a la vez.
- Calientes: si no se sirve en el momento, se refrigeran en nevera y se recalientan (70ºC) al consumirse.
- Nunca se deberá mezclar alimentos crudos con cocidos, ni utilizar la misma cuchilla al cortar carne cruda y cocida.


Un servicio higiénico de los alimentos se basa en:
- Limpieza e higiene de las personas que sirven.
- Limpieza e higiene de la indumentaria.
- Una actitud positiva del manipulador en cuanto a la aplicación de las técnicas y medidas de higiene.


En la despensa y a temperatura ambiente

Algunas zonas de la despensa son más cálidas que otras y esto influye en el tiempo de conservación y la apariencia de algunos productos. Así pues, el orden y la disposición de los alimentos no será casual: los artículos de primera necesidad y de uso más frecuente se colocarán más cerca y a la vista, preferiblemente ordenados por grupos.

Envases cerrados de leche esterilizada: se conservan perfectamente en la despensa, al resguardo de la luz, al igual que la nata, leche concentrada, en polvo y condensada.

Aceites: se han de guardar en un lugar oscuro, en su propio recipiente o en otro que cierre bien para evitar que se oxide la grasa y se enrancie.

Pan: se conserva bien uno o dos días en una panera o en una bolsa de tela. Se puede meter en la nevera dentro de una bolsa de plástico; no se enmohece, pero se endurece más deprisa, y se puede congelar. En cuanto a los productos de bollería, es aconsejable mantenerlos en lugar fresco y refrigerar los que contengan nata o crema.

Alimentos deshidratados y productos secos como arroz, pasta y frutos secos: se guardan a temperatura ambiente en sitios frescos y completamente secos, ya que si hay humedad se enmohecen. Una vez abierto su envase, estos alimentos se conservan mejor en recipientes herméticos.

Patatas y otros tubérculos (yuca, boniato): se han de guardar en un lugar bien ventilado y oscuro. Pueden conservarse más tiempo cubiertas de arena o de tierra.
Siempre que el envase esté cerrado, se conservan perfectamente en la despensa, sin necesidad de ocupar un espacio en la nevera: yogures esterilizados que no necesitan frío; encurtidos (cebolletas, pepinillos…); conservas de pescado, de carne o de vegetales; salsas comerciales; tarros de mermelada; algunas verduras; huevos… No obstante, todos ellos, una vez abiertos, hay que tratarlos como alimentos perecederos y conservarlos refrigerados.

En el frigorífico o congelador

Los alimentos perecederos se han de guardar a menos de 10ºC, es decir, en una despensa refrigerada, en el frigorífico o congelador.


Carne: su periodo máximo de conservación depende de la forma del corte de la pieza. En las piezas enteras la superficie en contacto con el aire es menor que en filetes o carne picada y la conservación es más fácil. Fresca, se conserva en la parte más fría del refrigerador, entre 3 y 5 días; limpia y seca, en recipientes provistos de una rejilla para aislarla del jugo que se desprende, o cubierta con un plástico adhesivo o papel de aluminio sin apretar.

Fiambres y embutidos adobados y cocidos, o cortados en lonchas: se guardan en recipientes cerrados en la nevera. Los embutidos enteros como el chorizo o el salchichón y el jamón (entero o cortado en trozos grandes) se pueden mantener a temperatura ambiente.

Pescado fresco y marisco: son los alimentos más perecederos que existen. Si el pescado se va a consumir en dos días (un día para el marisco), se coloca, perfectamente limpio, en el frigorífico, aislado del resto de alimentos para evitar que les trasmita su olor; y en caso contrario, en el congelador.

Huevos: no necesitan unas condiciones especiales de conservación, aunque el frío aumenta su vida útil. En el verano las altas temperaturas favorecen el crecimiento de microorganismos, entre ellos, las salmonellas, por lo que se aconseja conservarlos en la nevera. El resto del año pueden mantenerse en

la despensa, siempre y cuando esté alejada de fuentes de calor y comprobando que no haya ningún huevo sucio, con restos de heces, plumas o roturas, que pueden ser foco de contaminación. En cualquier caso, se han de guardar con la punta hacia abajo.

Leche: una vez abierta, se debe consumir en 2 ó 3 días y se ha de conservar en su propio recipiente o en una jarra bien tapada. La leche pasterizada, conocida como leche fresca del día, los yogures y la mayoría de derivados lácteos (flanes, natillas, arroz con leche, etc.), deben estar refrigerados permanentemente.

Quesos: se han de envolver en papel a prueba de grasa o guardar en un recipiente de plástico no hermético, para evitar que se reseque demasiado o se deteriore por enmohecimiento. El papel de plástico transparente para envolver alimentos hace que el queso sude y se favorece el crecimiento de mohos.

Es conveniente guardar separados los distintos quesos para que no se produzca contaminación cruzada de ambos por mohos y olores. Los más delicados son los frescos: deben comprarse lo más cerca posible de la fecha de elaboración, requieren siempre refrigeración y deben consumirse en 4 ó 5 días.


Verduras, hortalizas y frutas frescas: se deben colocar en lugares frescos y secos, protegidas de la luz, o en la parte menos fría del frigorífico. Es recomendable guardarlas en envases o bolsas de plástico agujereadas o envueltas ligeramente en periódicos.
Semiconservas


Hay productos denominados semiconservas, como el jamón cocido, fiambres, anchoas en aceite, surimi, gulas, patés, ahumados, etc., que siempre se han de conservar en refrigeración, ya que a diferencia de las conservas, éstos productos no están esterilizados (sometidos a un tratamiento térmico que destruye todos los microorganismos). Ocurre lo mismo con numerosos productos envasados al vacío, proceso por el que se impide el crecimiento bacteriano. Algunos de estos productos deben conservarse en frío, como los ahumados, embutidos, quesos, salazones, etc. Otros, pueden colocarse en estanterías a temperatura ambiente, como los frutos secos, el café, etc.


La última novedad en el mercado son los alimentos de quinta gama, una alternativa saludable a la comida rápida. Son productos cocinados, de caducidad corta, listos para consumir y se comercializan refrigerados. Se han de consumir en un plazo breve y se deben conservar en frío

Para obtener los mejores resultados:

  • No llenar el refrigerador con demasiados alimentos (la temperatura se elevaría demasiado).
  • Mantener una buena circulación del aire, evitando disponer los alimentos en contacto directo entre ellos, así como con las paredes del electrodoméstico.
  • Secar el refrigerador después de su limpieza, que debe ser semanal.
  • Al colocar los alimentos en el refrigerador, ubique los crudos bajo los cocinados, para evitar la contaminación de crudo a cocido.
  • Escoger siempre productos frescos y en perfectas condiciones.
  • Utilizar envases o recipientes con tapa para proteger los alimentos, evita que se resequen y que los olores y sabores se pasen de una comida a otra.
  • No abra el refrigerador más de lo necesario.
  • La temperatura debe estar a 4ºC o menos.
  • Retire las comidas derramadas y vencidas, alimentos que comiencen a estar en mal estado, ya que éstos permiten que las bacterias crezcan y contaminen otros alimentos.
  • Almacene en los lugares más fríos las carnes (parte superior del refrigerador), cuidando que su jugo no contamine otros alimentos. En la zona más fría también debemos almacenar pescados y productos lácteos.
  • Recuerde separar las carnes, aves, pescados y mariscos crudos de otros alimentos en el refrigerador. Nunca ponga alimentos ya cocidos en el mismo plato en que haya colocado productos crudos, salvo que se haya lavado bien. No olvide que antes de servirlos debe cocerlos bien, hasta que alcancen las temperaturas internas adecuadas. Recuerde que pueden estar contaminados con bacterias o toxinas.
  • Los huevos se guardan en la puerta del refrigerador. Debe lavarlos antes de su uso.
  • Lavar con cuidado, pelar y secar las hortalizas y frutas, guardándolas en los cajones inferiores.
  • Refrigere los alimentos preparados o las sobras de una comida dentro de un plazo no mayor a dos horas.
  • En caso de corte de luz, mantenga cerrada la puerta del refrigerador para que el aire frío no se escape, evitando el abrir y cerrar.


La intoxicación alimentaria comienza con síntomas como nauseas, vómitos, diarrea o fiebre. Los síntomas dependerán del microorganismo que produzca el daño. La edad y la condición de salud del momento, hace que algunas personas sufran un mayor riesgo que otras, sin importar la clase de microorganismo de que se trate.


Los síntomas pueden ocurrir, por lo general, entre una hora y tres semanas después de haber ingerido el alimento contaminado. Recuerde que la refrigeración es sólo una de las etapas donde se pueden contaminar los alimentos, debemos ser cuidadosos con la higiene en todos los procesos, desde la compra al consumo del alimento.


Tiempo de conservación de alimentos en el refrigerador (0 - 8 ºC):

  • · Pescado fresco (limpio) y carne picada: 2 días
  • · Carne y pescado cocidos: 2-3 días
  • · Leche ya abierta, postres caseros, verdura cocida: 3-4 días
  • · Carne cruda bien conservada: 3 días
  • · Verdura cruda y conservas abiertas (cambiar a otro recipiente): 4-5 días
  • · Huevos: 2-3 semanas
  • · Productos lácteos y otros con fecha de caducidad: la que se indica en el envase.

Desechos.

La basura es todo material considerado como desecho y que se necesita eliminar. La basura es un producto de las actividades humanas al cual se le considera de valor igual a cero por el desechado. No necesariamente debe ser odorífica, repugnante e indeseable; eso depende del origen y composición de ésta.


Normalmente se coloca en lugares previstos para la recolección para ser canalizada a tiraderos o vertederos, rellenos sanitarios u otro lugar. Actualmente, se usa ese término para denominar aquella fracción de residuos que no son aprovechables y que por lo tanto debería ser tratada y dispuesta para evitar problemas sanitarios o ambientales.


Clasificación de los residuos

La basura la podemos clasificar según su composición:

Residuo orgánico: todo desecho de origen biológico, que alguna vez estuvo vivo o fue parte de un ser vivo, por ejemplo: hojas, ramas, cáscaras y residuos de la fabricación de alimentos en el hogar, etc.

Residuo inorgánico: todo desecho de origen no biológico, de origen industrial o de algún otro proceso no natural, por ejemplo: plástico, telas sintéticas, etc.

Residuos peligrosos (véase Gestión de Residuos Peligrosos): todo desecho, ya sea de origen biológico o no, que constituye un peligro potencial (código CRETIB) y por lo cual debe ser tratado de forma especial, por ejemplo: material médico infeccioso, residuo radiactivo, ácidos y sustancias químicas corrosivas, etc.


Según su origen:

Residuo domiciliario: basura proveniente de los hogares y/o comunidades.

Residuo industrial: su origen es producto de la manufactura o proceso de transformación de la materia prima.

Residuo hospitalario: desechos que son catalogados por lo general como residuos peligrosos y pueden ser orgánicos e inorgánicos.

Residuo comercial: provenientes de ferias, oficinas, tiendas, etc., y cuya composición es orgánica, tales como restos de frutas, verduras, cartones, papeles, etc.

Residuo urbano: correspondiente a las poblaciones, como desechos de parques y jardines, mobiliario urbano inservible, etc.

Basura espacial: Objetos y fragmentos artificiales de origen humano que ya no tienen ninguna utilidad y se encuentran en órbita terrestre.

Residuos de clasificación

El papel y el cartón son de origen orgánico, sin embargo, para propósitos de reciclaje deben ser tratados como inorgánicos por el proceso particular que se les da. La excepción son los papeles y servilletas con residuos de comida que se consideran como material orgánico.


Otros tipos de residuos, como los propios del metabolismo humano, también son orgánicos, sin embargo son manejados a través de las redes de saneamiento y no a través de esquemas de recolección y disposición final.


El problema de los residuos

Los residuos no aprovechables constituyen un problema para muchas sociedades, sobre todo para las grandes urbes así como para el conjunto de la población del planeta, debido a que la sobrepoblación, las actividades humanas modernas y el consumismo han acrecentado mucho la cantidad de basura que se genera; lo anterior junto con el ineficiente manejo que se hace con dichos residuos (quemas a cielo abierto, disposición en tiraderos o vertederos ineficientes) provoca problemas tales como la contaminación, que resume problemas de salud y daño al ambiente, además de provocar conflictos sociales y políticos.


Antes de convertirse en basura, los residuos han sido materias primas que en su proceso de extracción, son por lo general, procedentes de países en desarrollo. En la producción y consumo, se ha empleado energía y agua. Y sólo 7 países, que son únicamente el 21% de la población mundial, consumen más del 50% de los recursos naturales y energéticos de nuestro planeta.


La sobreexplotación de los recursos naturales y el incremento de la contaminación, amenazan la capacidad regenerativa de los sistemas naturales.


Reducción

Las medidas de reducción de residuos pueden agruparse en:

Prevención: comprar productos con el mínimo embalaje y el mínimo envase, no consumir innecesariamente, disminuir la cantidad de desechos potenciales, comprar productos con etiquetas ecológicas, ecodiseño, etc.


Reducir: intenta deshacerte del mínimo de residuos posibles.

Reutilizar: intenta alargar la vida de los productos y en el caso de que el producto no sirva para su función, intenta darle otros usos


Reciclar: cuando no tengas más opciones de deshacerte de un producto hazlo con responsabilidad y llévalo a su correspondiente contenedor de la recogida selectiva, al punto verde, al punto limpio, etc. o bien, al sistema de gestión de residuos que sea propio de tu municipio o región


Para alcanzar una solución eficiente, muchas ciudades del mundo han adoptado leyes bajo el concepto de Basura cero.


Limpieza general en la cocina

Si en algún lugar se requiere de limpieza es la cocina. Es ahí donde se almacenan, preparan y se ingieren los alimentos. La limpieza de esta área no tiene por qué ser una pesadilla, hay métodos fáciles que puede emplear para crear condiciones higiénicas y armónicas.


OBJETOS Y SUPERFICIES

Para limpiar cristal el vinagre es una de las mejores opciones. Haga una mezcla donde un cuarto sea vinagre y el resto agua tibia. Limpie la superficie y deje que el aire lo seque para obtener una apariencia sin imperfecciones.

Para limpiar manchas desparramadas en el horno de microondas, cúbralo con toallas de papel húmedas y accione el horno por 10 segundos. Cuando las toallitas se enfríen, las manchas deben haber desaparecido.

Para la licuadora, llene la mitad con agua caliente y espolvoree una porción generosa de detergente. Cúbrala con la tapa y acciónela por unos segundos, con el movimiento y la función del jabón debe quedar muy limpia.

Lave el interior del refrigerador con vinagre y agua para prevenir la formación de moho. Asegúrese de que los compartimientos de la parte posterior del refrigerador estén limpios. Cuando vaya a limpiarlo, recuerde que debe desconectarlo.

Para eliminar comida adherida a trastes como cacerolas o cazuelas, llénelas con agua hirviendo y agregue dos cucharadas de bicarbonato de sodio o sal.

Para limpiar los exteriores de aparatos como refrigeradores o lavaplatos, evite usar limpiadores abrasivos. En los interiores, tampoco los utilice y prefiera limpiadores de todo uso o soluciones de bicarbonato de sodio o vinagre.

Con respecto al piso de su cocina, no limpie con cualquier solución. Primero debe informarse sobre la naturaleza de su superficie y comprar un producto adecuado para ella. Lea las instrucciones de las etiquetas para darse una idea.

EL OLOR DE LA COCINA.

En ocasiones, la preparación de la comida deja un olor muy fuerte y no necesariamente agradable en la cocina.

Para absorber el olor persistente puede colocar recipientes con vinagre alrededor de la cocina. También puede hervir una barra de canela, cáscara de naranja y agua en su estufa para neutralizarlo.

De igual forma, puede espolvorear algo de canela en una bandeja para hornear y calentarla en el horno.


LAVANDO A MANO

Lavar los trastes no es una tarea muy compleja pero sí muy mecánica y tediosa. Lo mejor en este caso es agilizarla por medio de métodos eficaces.

Usar guantes para lavar le ayuda en dos aspectos. Primero, no maltrata las manos con el exceso de agua, jabón y la textura de las fibras. Además, al estar cubiertas con plástico, sus manos soportan agua a mayor temperatura, lo que le permite hacerlo con más facilidad.

Empiece con los objetos menos grasosos como los vasos y los platos y deje al final los de mayor concentración como las sartenes.

Llene un contenedor con agua caliente para que después de enjabonarlos, los enjuague rápidamente al sumergirlos.

Intente lavar los trastes lo antes posible para que los restos de alimentos y grasa no se adhieran y sean más complicados de quitar.

Aunque sea en apariencia más caro, adquiera el detergente de la mayor calidad porque hará la tarea más fácil y consumirá porciones más pequeñas, lo que a la larga se traduce en un ahorro.


DRENAJE BLOQUEADO

Un problema común en la cocina es que algo se atore en el tubo del drenaje, obstruyendo el paso del agua y ocasionando un caos. Generalmente, se debe al descuido de no remover los sobrantes de comida de los platos antes de lavarlos.

Para remediar ese flujo lento de agua, vierta agua muy caliente acompañada de un par de tazas de vinagre. Eche un cuarto de taza de bicarbonato de sodio en el drenaje, seguido de otra taza de vinagre. Deje reposar al menos 10 minutos y enjuague con otro chorro de agua caliente.

AHORRO DE AGUA

El agua escasea en muchos lugares del mundo y no sabe cuándo se agotará en el suyo. De hecho hay quienes visualizan que la próxima guerra mundial será precisamente por el agua. Es urgente que todos hagamos conciencia de esta realidad y emprendamos acciones responsables para cuidar el agua, aquí hay algunas opciones prácticas encaminadas al cuidado del agua.

1. En vez de utilizar el fregadero con el chorro de agua abierto, opte por llenar un recipiente grande y ahí enjuagar los platos.

2. Utilice para regar sus plantas el agua que use para limpiar los restos de grasa y comida de sus vasijas. Esto no dañará a sus plantas.

3. Utilice la máquina lavadora de platos cuando sólo haya muchos trastes que lavar.

4. Cierre el chorro de agua cada vez mientras enjabona y frota sus manos, lava los platos o verduras.

Reglas de Oro de la OMS. La Organización Mundial de la Salud es el organismo de la ONU que se encarga de los asuntos de salud. Inspecciona las condiciones, sobre todo, en los países en desarrollo y da sugerencias para evitar enfermedades. Define también las reglas de oro, los principios básicos de higiene que se deben seguir al cocinar y consumir alimentos.

1. Elegir los alimentos tratados higiénicamente. Ejemplos claros son la leche que debe estar pasteurizada y el pollo que precisa estar irradiado con ionizante.

2. Cocinar bien los alimentos. Para asegurar la eliminación de agentes patógenos debe cocinar los alimentos a una temperatura de al menos 70 grados centígrados y descongelar completamente los alimentos congelados antes de cocinarlos.

3. Consumir inmediatamente los alimentos cocinados. Si se dejan mucho tiempo a temperatura ambiente, los microbios comienzan a proliferar. Entre mayor tiempo pase más riesgo hay.

4. Guardar cuidadosamente los alimentos cocinados. No exponer los alimentos a condiciones ambientales mayores de los 20 grados centígrados. Si se deben congelar, cuidar que la temperatura esté por debajo de los cero grados centígrados.

5. Recalentar bien los alimentos cocinados. Un buen recalentamiento significa que todas las partes lleguen a una temperatura de 70 grados centígrados para destruir todos Los gérmenes.

6. Lavarse las manos con mucha frecuencia. Esta práctica es esencial, sobre todo, si se acaba de ir al baño o haber cambiado un pañal, tras haber estado en contacto con alimentos crudos o después de haber convivido con las mascotas.

7. Mantener escrupulosamente limpias todas las superficies de la cocina. Cualquier resto de comida o suciedad en la superficie de la cocina, representa un posible foco de gérmenes, que pueden impregnar sus alimentos a la hora de prepararlos.

8. Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y otros animales. Guarde sus alimentos en recipientes bien cerrados, sobre todo, cuando estén expuestos al ambiente externo.

9. Utilizar agua potable. Hierva el agua que utilizará para beber, preparar la comida o hacer hielo. Otra opción es comprar agua purificada.


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